domingo, 5 de julio de 2026

La Calle Alcalde Alonso Patallo

Antonio Alonso Patallo (Oviedo 1917-Ingenio 1971), Llegó a la isla en la década de 1950, fue Comandante de Infantería, alcalde de Puerto del Rosario desde 1962 a 1965 y, después, delegado del gobierno en Fuerteventura, hasta 1971 en que fue relevado por Manuel Amador Rodríguez.

Hasta donde hemos podido averiguar, durante su mandato al frente de la Delegación de Gobierno se transfirieron al Archivo Histórico Provincial de Las Palmas una importante cantidad de documentos relacionados con sociedades ya disueltas y que funcionaron en Puerto de Cabras desde la última década del siglo XIX hasta la etapa de la Segunda República.

Como Delegado Insular de Gobierno y Jefe Insular del Movimiento apoyó buena parte de las actividades que se llevaron a cabo por la Organización Juvenil Española (OJE), como las famosas vueltas a la isla a pie y otras actividades deportivas en las Canchas del Oasis Club de Puerto del Rosario y por el casino "El Porvenir", del que fue presidente.

Como vocal del Centro de Iniciativas y Turismo aparece vinculado a los primeros momentos del desarrollo de este sector en la isla.

La iniciativa para su entrada en la lista de los honores y distinciones de la ciudad de Puerto del Rosario se debió al expediente instruido por acuerdo plenario de 23 de febrero de 1976, según el cual y dadas  las prendas que, a juicio de la corporación, adornaban la personalidad pública de don Antonio, lo hacían merecedor de una mención en el callejero; se concluyó el día 7 de junio con la decisión de colocarle una placa en acto público que se llevó a cabo durante las fiestas patronales de aquel año.

Con su nombre se sustituyó el antiguo rótulo de la "Calle Nardos", un vial que une las actuales calles Primero de Mayo y Fernández Castañeyra.

El busto de Antonio Alonso Patallo, obra de José Perera, estuvo en la terraza del Casino El Porvenir, delante de su última sede en Barranco Pilón (Foto aportación de Paco Cerdeña/Cuaderno de Puerto de Cabras).

Pero el primer homenaje que se le rindió en la ciudad de Puerto del Rosario tuvo lugar en 1974, cuando el domingo 15 de septiembre se descubrió un busto en su honor, obra del escultor José Perera, que se instaló en la plazoleta cercana al Casino "El Porvenir".

Copyright Francisco J. Cerdeña Armas.

jueves, 23 de octubre de 2025

La Calle Virgen del Rosario

 Este es uno de los viales que aún existiendo desde los primeros tiempos de Puerto de Cabras, según vemos en los recuentos poblacionales inmediatos a la creación del municipio, fue recogido oficialmente en el callejero de la localidad en 1887. Se designó así la primera calle al sur de la Iglesia y de su plaza, como homenaje a la patrona.

Era y es una calle amplia que estuvo empedrada hasta 1951 en que recibió uno de los primeros riegos de betún asfáltico del Puerto. Actualmente es peatonal y difícilmente podemos ver sus rótulos identificativos.

La calle Virgen del Rosario en las primeras décadas del siglo XX (copia digital Cuaderno de Puerto de Cabras

Escenario habitual de las casetas feriales de las fiestas patronales, junto a la Plaza España y la calle Fernández Castañeyra en otras, en la década de 1950 recibió el regalo de una placa de mármol conmemorativa del cambio de nombre de Puerto de Cabras por Puerto del Rosario. Un rótulo que fue sufragado por quienes aplaudieron el "toponimicidio" aprobado por la corporación municipal y refrendado en Consejo de Ministros del 16 de marzo de 1956.

La iniciativa de aquel homenaje fue apoyada por el exalcalde don Teodomiro Pérez Martín, secundado por los vecinos

Antonio Hormiga Hernández,

Juan Perdomo Rodríguez,

Marcos Hormiga Díaz, 

Ramón Hernández Aguiar,

Juan Sánchez Perdomo,

Teodoro Hormiga Hormiga,

Blas de León Peña,

Antonio Franco Artíles y

Esteban Domínguez Cabrera.

Todos en apoyo a la corporación que en 1955 abrió el expediente del cambio de nombre de la localidad y del municipio, presidida por Miguel Velázquez Curbelo y, que, como dijimos, concluyó en marzo del año siguiente.

La placa homenaje en "Calle Virgen del Rosario" recogió en piedra lo que fue denunciado por el Instituto de Estudios Canarios de la época como un atropello a la historia y a la toponimia de Canarias, de Fuerteventura y de su capital.

miércoles, 7 de enero de 2015

La Barriada de Nuestra Señora del Carmen

Esta fue la primera promoción de viviendas sociales de Puerto de Cabras, aunque coincidió en el tiempo de su construcción con la de Las Lojas y la Barriada Militar de El Charco; éstas últimas, fueron consecuencia de la edificación de los cuarteles militares y sus infraestructuras anejas.
Se hicieron sobre los solares que el Ayuntamiento del Puerto compró a doña Josefa Castañeyra para cederlos al Mando Económico de Canarias que construyó este grupo de viviendas, correspondiendo a la corporación municipal la urbanización de los viales que las circundaban. Y así se prolongaron las entonces calles de Secundino Alonso y del General Linares ( después del General Franco y hoy Primero de Mayo).
Los primeros vecinos adjudicatarios las ocuparon entre 1945 y 1947 y, en torno a sus casas nuevas construcciones y tiendas protagonizaron el ensanche de Puerto de Cabras hacia el sur, hacia Los Pozos.


jueves, 4 de diciembre de 2014

La Calle Primero de Mayo

Una de las vías más anchas de Puerto de Cabras se contemplaron en los antiguos diseños de la localidad, en los que intervino Diego Miller (1777-1854). arrancaba en el barranco del Pilón y cruzaba la población hasta el Barranquillo de la Miel, en su desembocadura de la Hoya de Los Pozos o del inglés, trasera del actual Centro Bibliotecario Insular.
Durante el siglo XIX se la denominó Calle del Norte, hasta que en l904, con la llegada del Batallón Fuerteventura, el ayuntamiento decidió rotularla con el nombre del General Linares, con el que se mantuvo hasta 1950 en que, siendo alcalde Miguel Velázquez Curbelo, la Comisión de Asuntos Indeterminados decidió rebautizarla como Avenida del Generalísimo Franco, en claro homenaje a la visita que el entonces Jefe del Estado hizo a Puerto de Cabras.
La llegada de la Democracia en la década de 1980 trajo un nuevo nombre para este vial, al asumir el de Primero de Mayo que aún lleva en su versión parcialmente peatonal; un rótulo que homenajea al día mundial del trabajo.



martes, 2 de diciembre de 2014

La calle Secundino Alonso, 1926-1950

La calle de Secundino Alonso fue nominada a propuesta del concejal del Partido Republicano Federal, Ángel González Brito, en acuerdo de la Comisión Permanente de 1926. Sin embargo la resolución que así lo decidió no fue ejecutivo, al menos hasta 1950 en que, siendo alcalde Miguel Velázquez Curbelo, se encargó a la Comisión de Asuntos Indeterminados del ayuntamiento que propusiera y justificara la nominación de varias calles de la localidad; entre ellas ésta que nos ocupa.
Lo que ocurrió en 1950 es que para rescatar el nombre de Secundino Alonso, tuvo que caer el antiguo nombre con que hasta entonces se conocía: calle San Roque. Y, puestos a revisar el callejero del Puerto de Cabras, optaron por no perder al patrono de los apestados, para lo que decidieron que, en su honor, se renominase la calle o camino de La Rosa de don Bernabé Felipe. Y así lo hicieron en aquel año.


Una de las consecuencias de aquellos cambios fue la incidencia en los padrones de habitantes y en los padrones fiscales y registros de inmuebles y solares, además de su repercusión en el Registro de la Propiedad: La calle Secundino Alonso fue presumiblemente antes de 1926 y certeramente antes de 1950 la calle San Roque; la calle San Roque fue antes de 1950 la calle de La Rosa,un rótulo éste último que desapareció a partir de este año.
Secundino Alonso Alonso (1854-1924) fue un político local vinculado a la municipalidad de Puerto del Rosario desde 1898 a 1923; ejerció la alcaldía de Puerto de Cabras en los años 1918-20 y la Presidencia del Cabildo Insular de Fuerteventura desde 1920 hasta su muerte, en 1924. Desde un punto de vista ideológico transitó el liberalismo en una apuesta decidida por el Puerto frente al Partido Majorero.

viernes, 26 de septiembre de 2014

La Plaza de Nuestra Señora del Rosario

Es la única plaza rotulada por el Ayuntamiento en el siglo XIX. Lo acordó la corporación en 1887 en una resolución que venía a refrendar el centro religioso de la naciente ciudad; un entorno urbano ya previsto en el diseño que en 1808 propuso a la comunidad Diego Miller, uno de sus primeros pobladores que se estableció en la calle primera al poniente de la Iglesia, en una casa que compró al orotavense Francisco Gervasio Ventoso.
Aquí se trasladó la ermita y el ajuar de culto en 1828, desde su primera ubicación en la calle de La Marina, para comenzar una lenta andadura arquitectónica que no se concluyó hasta 1930; algo más de cien años después del inicio de las obras de la plaza.
La plaza estaba entonces rodeada de cuatro calles rodadas: la del Norte, hoy Primero de Mayo; la del Rosario; la de San Roque, hoy Secundino Alonso, y la León y Castillo.


martes, 16 de septiembre de 2014

El Barrio de El Charco

Al norte del muelle comercial de Puerto del Rosario se encuentra este populoso barrio que debe su nombre a los charcos que sirvieron de carenero, varadero y hasta astillero utilizado por los carpinteros de ribera para la prueba de sus construcciones navales.
Numerosos hornos de cal se construyeron a orillas de aquellos accidentes geográficos y de Punta Gavioto, y entre unos y otros hicieron los ejercicios de tiro los primeros cuerpos de ejército y guardia civil que se establecieron en Puerto de Cabras desde finales del siglo XIX.
Pero el barrio publicó su primera historia en 1999, costeada por el Ayuntamiento del Puerto y escrita con la memoria y los documentos del grupo comunitario en un taller de historia coordinado por Inmaculada de Armas, al que remitimos a los curiosos.
Los primeros impulsos urbanísticos se dieron parejos al nacimiento de Puerto de Cabras; luego vendrían los proyectos del Mando Económico de Canarias en la década de 1940: Cuarteles, viviendas militares, plazas y colegio...avanzaron sobre la zona que nos ocupa. Entonces no había otra calle que la actual Almirante Lallemand, que vino a despejar el viejo nombre que pasó a designar, por extensión a todo el barrio.